El otro día, charlando con un amigo, me explicó que vio un documental en el que se mostraba cómo una ley promovida por políticos daba ayudas económicas a los jóvenes que compraban una casa cerca de la casa en la que vivían sus padres. El objetivo era fomentar, en el futuro, el cuidado de las personas mayores. Me pareció una idea fantástica, así que vamos a analizarla y a dar respuesta esta pregunta:

¿La política ayuda o perjudica a las ONG?

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Cuando la política beneficia la acción social

La Ley de incentivo a la compra de vivienda cercana a los padres tiene varios beneficios tangibles:

  1. Emancipación de los jóvenes: Al recibir ayudas económicas, los jóvenes encuentran más fácilmente la posibilidad de comprar una vivienda y, por lo tanto, emanciparse.
  2. Cuidado de los mayores: Al vivir cerca, los hijos pueden asumir un rol más activo en el cuidado de sus padres cuando estos llegan a la tercera edad.
  3. Cohesión social y familiar: Este tipo de medidas fomentan la unidad familiar y, por extensión, la cohesión social.

Además de los beneficios directos que esta ley aporta a la sociedad, abre una puerta dorada para las ONG que pueden alinear sus misiones con las metas políticas. Por ejemplo, una ONG enfocada en el cuidado de personas mayores podría lanzar un programa de «Vecinos Cuidadores», donde los jóvenes que se mudan cerca de sus padres reciben formación en primeros auxilios y cuidados geriátricos.

Esto no solo fortalece la comunidad, sino que también podría ser un modelo replicable que la ONG podría presentar a los políticos como un caso de éxito.

En el ámbito de la vivienda asequible, una ONG podría colaborar con empresas constructoras y políticos para crear un sello de «Vivienda Justa», que garantice que las propiedades en el programa cumplen con ciertos estándares de asequibilidad y calidad. Este sello podría ser un requisito para acceder a las ayudas económicas, asegurando que el dinero público se invierte de manera efectiva.

Estas colaboraciones no solo amplifican el impacto de la ley, sino que también establecen un precedente para futuras alianzas entre las ONG y los políticos, creando un ecosistema más colaborativo y efectivo para abordar los desafíos sociales.

Oye, que no todo es malo en la política. A veces, hacen algo bueno, y cuando lo hacen, hay que aplaudirlo.

Cuando la política perjudica a las ONG

Recortes en subvenciones

Cuando la política se convierte en un obstáculo, las repercusiones para las ONG pueden ser devastadoras. Tomemos el caso de los recortes en subvenciones. Estos no solo limitan los recursos disponibles para proyectos sociales, sino que también pueden llevar al cierre de programas esenciales que atienden a comunidades vulnerables.

Imagina una ONG que proporciona alimentos a personas sin hogar; un recorte en la financiación podría significar menos comidas, menos personal y, en última instancia, más personas en situación de riesgo.

Leyes restrictivas sobre libertad de expresión

En el caso de leyes restrictivas sobre la libertad de expresión, las ONG se encuentran en una posición delicada. Estas leyes pueden silenciar a las organizaciones que abogan por cambios sociales, limitando su capacidad para crear conciencia y movilizar a la comunidad.

Por ejemplo, una ONG que lucha contra la discriminación podría verse obligada a moderar su discurso, lo que diluiría el impacto de su mensaje y reduciría su eficacia.

Burocracia excesiva

La burocracia excesiva puede ser un lastre enorme para las ONG. Los requisitos legales y el papeleo pueden consumir tiempo y recursos que podrían invertirse en acciones directas. Imagina una pequeña ONG dedicada a la educación que tiene que dedicar semanas enteras a cumplimentar formularios en lugar de estar en el campo, mejorando las condiciones de aprendizaje para los niños.

Aunque la política puede ser un obstáculo, también puede ser una oportunidad para que las ONG se reinventen y fortalezcan. Por ejemplo, cuando hay recortes en las subvenciones, las ONG podrían buscar nuevas formas de financiación, como el crowdfunding o alianzas con empresas privadas.

En el caso de leyes restrictivas sobre la libertad de expresión, las ONG podrían unirse para crear plataformas de comunicación alternativas que les permitan seguir abogando por sus causas sin violar la legislación.

Estas estrategias no solo ayudan a mitigar los efectos negativos de las políticas adversas, sino que también pueden convertir a las ONG en organizaciones más resilientes y adaptativas, capaces de enfrentar cualquier desafío que se les presente.

Entonces: ¿La política ayuda o perjudica a las ONG?

La política ayuda y perjudica a las ONG a la vez

La política puede ser tanto un aliado como un obstáculo para las ONG.

Es crucial estar informados y participar activamente en la toma de decisiones políticas que afectan a las organizaciones del tercer sector. Al final del día, la política es como una moneda de dos caras. Puede ser tu mejor amigo o tu peor enemigo. Pero recuerda, tú tienes el poder de cambiar las cosas.

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